Noche Del 30 de Enero de 1945 solo hay algo que empaña los ríos de sangre Alemana en Europa y son millones de almas intentando huir a un futuro mejor, nos encontramos en el puerto báltico de Gotenhafen donde 60.000 personas en su mayoría Mujeres, Niños y Ancianos esperan la llegada de el famoso crucero Wilhem Gustloff en una desesperada huida para salvar la vida hacia Dinamarca.
El barco tenía una capacidad máxima para 1.865 pasajeros, pero acabó ocupado por 10.582 como antes había citado en su mayoría mujeres, niños y ancianos culpables del mero hecho de ser Alemanes.
El Wilhem Gustloff había sido utilizado antes del estallido de la guerra para recreo de los beneficiarios de Fuerza por la Alegría, la organización dedicada a que los obreros disfrutaran de buenas vacaciones. De hecho, su nombre era el de un dirigente del partido en Suiza asesinado en 1936.
Por añadidura, cuando el crucero estaba ya literalmente abarrotado, llegaron unas cuatrocientas auxiliares navales de edades comprendidas entre los 17 y los 25 años. Dado el peligro real que existía de que fueran violadas por los soviéticos, se procedió a cargarlas en la zona que había ocupado la piscina en la cubierta E.
Sólo el 60% de los pasajeros contaba con chalecos salvavidas los cuales tenían poca utilidad en un Naufragio en el mar Báltico debido ha sus gélidas aguas.
El tiempo era infernal. El viento presentaba una velocidad de siete nudos por hora, la temperatura era inferior a los 10 grados bajo cero, nevaba y los témpanos de hielo pespunteaban peligrosamente la superficie del mar.
Cuando cayó la noche, los refugiados que habían vomitado o que comenzaban a desmoralizarse eran millares. A pesar de todo, la mayoría abrigaba la esperanza de que en unos días podrían llegar a la costa de Dinamarca.
Sobre las 9.10 de la noche, los pasajeros sintieron un impacto contra el casco del Wilhem Gustloff. No podían saberlo pero habían sido alcanzados, por tres torpedos disparados desde el submarino soviético S-13.
El primer proyectil había alcanzado al barco bajo la línea de flotación pero las pérdidas ocasionadas por los dos siguientes resultarían mucho peores. El segundo había alcanzado la piscina de la cubierta E matando a casi todas las enfermeras mientras que el tercero dio en la sala de máquinas destruyéndola casi por completo.
Mientras los pasajeros eran presas del pánico, luchaban desesperadamente por llegar a las cubiertas superiores y no pocos se precipitaban a las aguas heladas del Báltico, la tripulación comenzó a lanzar llamamientos de SOS a la costa de Stolpmunde, en Pomerania. Aunque los mandos insistieron en que las mujeres y los niños debían ser los primeros en subir a los botes salvavidas la orden fue desobedecida y las mujeres embarazadas y los heridos se convertían en las primeras víctimas.
Al cabo de 50 minutos, el crucero se había sumergido bajo las aguas llevando consigo a la mayoría de los pasajeros. Los que habían conseguido alcanzar un bote o nadaban desesperadamente fueron recogidos por el torpedero alemán T-36.
Aunque muchos de los pasajeros recogidos murieron a causa del frío, entre los supervivientes hubo algunas mujeres embarazadas.Incluso en el curso de la noche nacieron tres niños que fueron atendidos por soldados.
Sin embargo, sobre las 14.00 horas del 31 de enero de 1945, el Torpedero Alemán T-36 llego con su carga a Sassnitz. De los más de 10.000 embarcados habían logrado salvar entre ambos a 996 personas. Finalmente, los casi 1.000 supervivientes fueron acogidos a bordo del barco hospital danés Rey Olaf.
La tragedia del Wilhem Gustloff constituyó el mayor desastre naval del siglo XX sextuplicando las 1.495 víctimas del Titanic.Y tan grave como el aspecto cuantitativo es el cualitativo, ya que el naufragio no se debió a un accidente por causas naturales.
Las motivaciones del comandante soviético Alexandr Marinesko para hundir el barco de refugiados fueron, según todos los indicios, más personales que militares. Marinesko había tenido en los últimos tiempos roces con sus superiores y se rumoreaba que podía ser detenido y deportado en cualquier momento. El marino soviético llegó a la conclusión de que un éxito militar como el hundimiento del Wilhem Gustloff podía sacarlo de tan comprometida situación y actuó en consecuencia.
No se equivocó en sus cálculos. La muerte de más de 9.000 militares y civiles fue considerada por las autoridades soviéticas un hecho lo suficientemente meritorio como para condecorar a Marinesko con la medalla de Héroe de la URSS.