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lunes, 10 de agosto de 2009

Bailén La primera derrota sobre Napoleon

Muchas son las noches en las que Napoleon era molestado por noticias sobre España y las revueltas que se sucedian casi mensualmente y es que como se dice en el oda a el 2 de mayo, no se puede someter pueblo que sabe morir y asi fue como el gran Imperio Frances flaqueo, pero lo más curioso es que fueron gentes de a pie las cuales pusieron en evidencia a el Ejercito más potente de la epoca, una vez más los Españoles demostraron su condicion de humildes guerreros que movidos por el amor a su país y a la libertad dieron sus vidas para que hoy podamos ser lo que somos y estar orgullosos de ello, sin más preambulo comienzamos con el articulo.


Bailén

La Batalla de Bailén (también conocida como la Batalla de Baylén) se libró durante la Guerra de la Independencia Española y supuso la primera derrota en batalla campal de la historia del ejército napoleónico. Tuvo lugar el 19 de julio de 1808 junto a la ciudad jienense de Bailén. Enfrentó a un ejército francés de unos 21.000 soldados al mando del general Dupont con otro español ligeramente más numeroso y menos preparado ya que en su mayoría eran campesinos de distintas partes de España. (unos 24.000) a las órdenes del general Castaños. El ejército francés fue derrotado y hecho prisionero, la primera derrota militar de Napoleón esto significo en Europa un hecho sin precedentes y esperanzo a muchos movimientos revolucionarios del resto de los paises sometidos por el yugo Franco.


Preliminares

Las Juntas de gobierno de Sevilla (Junta Suprema de España e Indias) y Granada comenzaron el reclutamiento de dos ejércitos, que debían cortar el camino a través de Sierra Morena a los franceses. El germen del Ejército de Andalucía lo formaban las tropas regulares del Campo de Gibraltar, 16 regimientos de infantería y 3 de caballería al mando del general Castaños. Por su parte, Teodoro Reding comenzó el reclutamiento de un segundo ejército, donde se encontraba su Regimiento Suizo de Reding nº 3, en la provincia de Granada. El reclutamiento fue masivo, destacando el número de voluntarios, que formaban más de la mitad del Ejército de Andalucía (unos 17.000 hombres todos ellos campesinos).

A comienzos de junio, Pierre Dupont partió de Madrid para someter Andalucía y rescatar a la escuadra francesa de Rosilly, que permanecía en Cádiz. La dureza de la ruta, donde fueron acosados continuamente por bandoleros y cruzaron poblaciones hostiles; como Valdepeñas, que se levantó en armas el día 6, haciendo retroceder hasta Toledo a buena parte de su tropa (Contienda de Valdepeñas), le llevó a saquear Córdoba el 8 de junio. Cuando recibió la doble noticia de que la flota francesa en Cádiz se había rendido y que se estaba organizando un ejército para cortarle el paso, abandonó la ciudad y se recogió al amparo de Andújar, donde estableció su cuartel general el 18 de junio. El 26, recibe a la segunda división, al mando de Dominique Honoré Antoine Marie Vedel, que había derrotado a un contingente de voluntarios españoles en Despeñaperros, y había dejado un regimiento en La Carolina para proteger las comunicaciones con el centro de la Península.


El plan "Porcuna"

Por su parte, Francisco Javier Castaños se reunió con los mandos españoles en Porcuna para decidir la gran estrategia a seguir. Dos divisiones, una regular al mando de Félix Jones y la de reserva al mando de Manuel de la Peña, que formaban las tropas de Castaños (unos 12.000 hombres) debían atacar Andújar, clavando a las fuerzas de Dupont. Una tercera división, formada por 8000 hombres al mando de Coupigny, cruzaría el Guadalquivir más al este, a la altura de Villanueva de la Reina. Por último, Reding dirigiría al ejército de Granada (10.000 hombres) a través de Mengíbar.

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El combate de Mengíbar

El 13 de julio, Reding se apresta a cruzar el Guadalquivir en Mengíbar. Esta población estaba defendida por unos 2000 hombres al mando del general Ligier-Belair. En la madrugada del 14, el primer escuadrón de dragones de Numancia y el de cazadores de Olivenza, al mando del general Francisco Xavier Venegas, hacen huir a la caballería francesa al otro lado del río. Ante la amenaza de nuevos ataques, Ligier-Belair evacua la población y solicita ayuda a Vedel.

Reding, por su parte, comienza el ataque el día 15 de julio muy temprano. Ante la llegada de Vedel a media mañana, interrumpe el ataque. Vedel abandonaría la posición posteriormente, ante la petición de refuerzos por parte de Dupont, y marcharía hacia Andújar.

Al día siguiente, Reding dispone todas sus fuerzas más refuerzos de Coupigny.


Castaños se dirigió a Sierra Morena desde su cuartel general en Utrera. El general, en una serie de osadas maniobras, desplazó su ejército de día y de noche, cambiando constantemente de dirección, de manera que las tropas francesas no pudiesen estar seguras de sus intenciones, mientras él se mantenía perfectamente al corriente de los movimientos franceses a través de los paisanos. Ante ello, el general Dupont envió una parte importante de sus fuerzas a La Carolina, con la intención de proteger el paso hacia Madrid de un posible ataque de Castaños, lo que le hubiese supuesto la incomunicación que tanto temía.

Dupont, desde Andújar, no se atrevió a plantear una batalla a las fuerzas de Castaños, y prefirió retroceder, buscando enlazar con las otras tropas francesas mandadas por los generales Vedel y Dufour, que venían en su ayuda y que estaban ya casi en el límite de la provincia. Al dirigirse con esa intención a Bailén el 18 de julio, se encontró con las tropas de Castaños que en esos momentos salían de la ciudad, y allí mismo se entabló la batalla.


La Batalla

Después de varios episodios de lucha muy virulenta, en unas condiciones climáticas asfixiantes, el general Dupont fue derrotado por las tropas del general Castaños antes de que las tropas del general francés Vedel, que volvían desde La Carolina al haber finalmente adivinado las intenciones del general Castaños, pudieran unirse a él. Unos 17.600 soldados franceses depusieron sus armas.

Las condiciones de la rendición fueron clementes e incluían que las tropas francesas fueran repatriadas a Francia. Sin embargo, estas condiciones no fueron cumplidas nunca: aunque Dupont y sus oficiales fueron liberados y trasladados a Francia, una parte de sus hombres fueron deportados a la desolada isla de Cabrera (en el sur de la isla de Mallorca). No existía una cárcel propiamente dicha en la isla, sino que la propia isla "era" el cautiverio. Este cautiverio terminó en 1814 al firmarse la paz. Debido a la escasez de recursos de la isla y la falta de suministros por parte de las autoridades de la Junta de Defensa de Mallorca, no más de la mitad seguían vivos al finalizar la guerra, y en recuerdo de los muertos (enterrados en el Cementerio Francés) se erigió un monolito en la isla.


Consecuencias

La derrota del general Dupont en Bailén tuvo graves consecuencias para el esfuerzo de guerra francés. La noticia se extendió por toda la península y forzó al rey José I Bonaparte a abandonar Madrid, además de poner en duda la aparente invencibilidad de los franceses. Napoleón tuvo que acudir a la península con un nuevo y numeroso ejército para consolidar su dominio.

miércoles, 22 de julio de 2009

Héroes de España: Miguel Ezquerra, un SS español

Miguel Ezquerra Sánchez nació en 1903 y murió en 1984. Fue un militar español, que combatió en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial, encuadrado en una unidad de la División Azul en el área de Leningrado, donde participará en la terrible Batalla de Krasny Bor.

Más tarde, una vez la División Azul ya repatriada, el 2 de abril de 1944 cruza clandestinamente la frontera hispano-francesa para enrolarse en la Wehrmacht, donde llega a ser oficial de las Waffen SS.

Como parte de la 11ª División de Granaderos SS Nordland y con el rango de SS-Hauptsturmführer, Miguel Ezquerra luchó los últimos días de la guerra contra las tropas soviéticas en Berlín, comandando una unidad formada por españoles, los cuales fueron los últimos defensores del anillo formado para proteger el búnker de Hitler.


Participación en la Guerra Civil

El 18 de julio de 1936 salió a la calle y pudo ver a soldados y tropas con la pistola al cinto. Entonces preguntó a un conocido Guardia Civil y se enteró de lo que estaba ocurriendo: una parte del ejército de Marruecos se había sublevado contra la marxista Segunda República Española.

Ezquerra se reunió con sus camaradas falangistas en el Café Universal de Huesca, allí celebraron el golpe de Estado y entonaron la música Cara al Sol hasta altas horas de la noche. Al día siguiente Zaragoza se había declarado a favor de. Bando Nacional, y Ezquerra partió inmediatamente al centro de reclutamiento para alistarse.

Miguel Ezquerra luchó en los frentes de Aragón, Madrid, Extremadura y en la Batalla de Teruel, encuadrado en la 7ª Bandera de Falange, llegando a ascender a alférez provisional. Al terminar la guerra fue destinado con una compañía a Málaga, donde recibió su licenciamiento.


Postguerra civil española

Ezquerra regresó a la vida civil como maestro de escuela nacional. Inició una nueva vida con su mujer, con quien acababa de casarse, y poco a poco formó una familia de la que tendría dos hijas. Al empezar la Segunda Guerra Mundial se presentó como voluntario en la embajada alemana de Madrid, en el afán compartido por muchos españoles de "devolver" la intervención soviética en la Guerra Civil. Los embajadores germanos se lo agradecieron y tomaron nota diciéndole que quizá algún día precisaban de sus servicios.

En 1940 a la caída de Francia, Ezquerra trabaja de profesor de español contratado por el Ministerio de Asuntos Exteriores en una escuela de Bayona. Su trabajo finalizó cuando los alemanes ocuparon el país galo en 1940 y se formó el gobierno de la Régimen de Vichy. El 22 de junio de 1941 la Unión Soviética fue invadida por Alemania y el Eje en la Operación Barbarroja. Ese día el ministro de Exteriores Ramón Serrano Súñer declaró la famosa frase: "Rusia es culpable", miles de españoles partieron voluntarios en la División Azul, pero para disgusto de Ezquerra, no fue seleccionado.


Segunda Guerra Mundial

Durante todo 1941 Ezquerra apelando a su experiencia en batalla, presionó a la embajada alemana para que le escogieran. Entonces con los relevos de finales de 1942 fue destinado con el grado de teniente a una unidad antitanque. Desde Logroño partió hacia Alemania y después al Grupo de Ejércitos Norte del frente del Este, en el área de Leningrado. El 7 de octubre de 1943 Francisco Franco dio la orden de regresar a España a la División Azul.

En abril de 1944 cruza clandestinamente la frontera francesa (encañonando con una pistola a un guardia civil) junto con otros ex-divisionarios azules con destino a Burdeos y luego en tren a París, para unirse a la Unidad de Voluntarios Stablack, formada únicamente por españoles, que se adiestraba en Königsberg. Posteriormente se separó a los españoles y Ezquerra fue enviado a Versalles a la espera de órdenes. Diez días después de su salida de España, Ezquerra fue escogido en el ejército alemán. Su nuevo destino sería Prusia Oriental donde fue integrado como oficial en un regimiento de 400 efectivos. Durante esta etapa ayuda a cruzar la frontera a muchos españoles que deseaban combatir al comunismo.

Combatió en Normandía junto con las Divisiones 1ª División SS Leibstandarte SS Adolf Hitler y 2ª División SS Das Reich de las Waffen SS. Más tarde las Waffen SS formaron la Unidad Ezquerra, compuesta por 37 españoles, incluyendo a Miguel, además de dos sargentos, cinco cabos y el resto soldados. La Unidad Ezquerra fue asignada en la 28ª SS-Freiwillingen Grenadier Division Wallonien de las Waffen SS al mando del líder rexista belga Léon Degrelle. La nueva bandera de los españoles en las Waffen SS fue la Cruz de San Andrés, la de los antiguos Tercios de España.

La gran ofensiva de las Ardenas comenzó el 16 de diciembre de 1944. La División Wallonien junto al resto de la Wehrmacht se extendió por el todo el este de la nevada Bélgica con el fin de llegar al río Mosa. La misma noche de la ofensiva, la Unidad Ezquerra localizó y destruyó en el bosque de las Ardenas a una gran formación de infantería estadounidense.

La valiente acción de Ezquerra costó a la unidad 3 muertos y 2 heridos, pero los norteamericanos sufrieron 300 bajas, muchos prisioneros y la grave pérdida de un parque de municionamiento para una división entera. La ofensiva en las Ardenas en los días posteriores fue un fracaso. Después de la ofensiva, Ezquerra fue enviado al que sería su destino final, Berlín.


La batalla de Berlín

En la memorable Batalla de Berlín, los últimos defensores del búnker de Hitler no fueron soldados profesionales alemanes, sino soldados voluntarios apellidados García, Navarro, Sanchís o Ezquerra. Más de 300 miembros de las SS españoles y un puñado de franceses de la 33ª División de Granaderos SS Voluntarios Charlemagne, participaron en el acto final de heroísmo del nacionalsocialismo.

La unidad de Ezquerra combatió con un arrojo sobrehumano, ocasionando una gran destrucción entre las unidades de infantería rusa y carros de combate T-34 que intentaban tomar al asalto la cancillería, pues habían perfeccionado un método para destruir las ruedas de acero. En los últimos momentos de la vida del Führer en su búnker, cerca del mismo combatía una compañía reforzada de las Waffen SS, al mando del teniente Ezquerra.

Cuando se hizo evidente que la lucha había terminado, entre las ruinas humeantes de la Postdammer Platz, a pocos metros del búnker, comenzaron a aparecer figuras con el rostro quemado por el fuego. Llevaban puesto un uniforme hecho jirones en el que sólo se distinguían dos rayos plateados en el cuello de la guerrera.

Finalmente, el general Helmuth Weidling rinde Berlín el 2 de mayo. Los pocos españoles que sobrevivieron pasaron nueve años en campos de concentración de la Unión Soviética. Miguel Ezquerra fue apresado y se ordenó su deportación a Rusia, pero logró escapar en Polonia y regresar a España después de vivir una larga odisea.

Miguel Ezquerra fue el autor del libro "Berlín a vida o muerte". Se saben pocos datos sobre él respecto a su nacimiento, vida posterior a la guerra y muerte. Pero en lo que se está de acuerdo es que fue uno de los más grandes combatientes españoles de la Segunda Guerra Mundial. Recibió varios reconocimientos por su valor y leal acción en batalla, obteniendo la distinción de Caballero de la Cruz de Hierro y la nacionalidad alemana otorgada personalmente por el mismo Adolf Hitler.

Desde el año 1995, los restos de Ezquerra reposan junto a los de sus camaradas en el Panteón de la División Azul del cementerio de la Almudena de Madrid, situado en la meseta 3ª, zona A de dicho cementerio.