miércoles, 24 de diciembre de 2008

La base genética de la P. Ibérica: iberos, celtas y godos (bálticos)

Los datos que presenta la tabla son datos aproximados, con un fin meramente orientativo, ya que hasta bien entrado el siglo XVIII no hay censos fiables. La composición genética actual de la Península Ibérica es una población miscelánea de romanos, celtas, íberos y bálticos. Pero si hubiese que decantarse por una etnia de éstas, la que mejor nos definiría sería la de godos (bálticos), que es como nos siguen llamando a los peninsulares en las islas Canarias.

Según las últimas investigaciones genéticas (Nature, 06/12/2000) y lingüísticas la humanidad desciende de un hembra nacida en África hace alrededor de 142.000 años, que los científicos han bautizado como la Eva Genética. Esto se ha demostrado científicamente mediante el ADN mitocondrial de las hembras, que sufre una mutación cada 20.000 años, lo que nos da la cifra en años antes indicada. El doctor Spencer Wells genetista estadounidiense, ha demostrado que todos los humanos descendemos de un hombre que vivió hace unos 60.000 años. Lo ha investigado mmediante muestras de sangre recogidas en todo el mundo y analizando las mutaciones genéticas, que son como reloj molecular para determinar la antigüedad de una especie. También nos muestra los rasgos de las caras de la tribu San de bosquimanos, la más antigua del mundo, donde se aprecian claramente los rasgos de todas las razas humanas: caucásicos, árabes, chinos, mongoles, amerindios y negros.

La especie humana actual salió de África muy recientemente, hace unos 80.000 años, por el estrecho del Mar Rojo cruzó de África a la península Arábiga, y fue extendiéndose por el mundo mientras se extinguían las oleadas de homo Erectus que habían salido también de África mucho antes.

Hace unos 74.000 años la explosión del volcán de Toba en la isla de Sumatra en Asia provocó un invierno de seis años, que llevó la nieve hasta los trópicos, y que redujo la Humanidad a unos 2000 individuos, dejando la especie al borde de la extinción. Inmediatamente se produjo una gran glaciación que dejó Europa y parte de China inhabitables. Estos supervivientes hicieron las primeras herramientas complejas de sílex y hace unos 40.000 años aparecieron las primeras muestras de arte que identifica a aquellos hombres como plenamente humados e iguales a nosotros.

A Australia llegaron hace más de 50.000 años. A Europa, desde Asia, hace 42.000 años y pasaron por los Pirineos a la Península Ibérica hace menos de 35.000 años, acabando con los últimos neandertales que desaparecen del sur de la P. Ibérica hacia el 25.000 B. P. Por el estrecho de Bering o navegando llegaron a América en torno al 14.000 B. P (Bifore Present, antes del presente).

Los neandertales y los humanos modernos se separaron genéticamente hace 516.000 años para no volverse a encontrar jamás. El neandertal vivió en Europa desde hace unos 200.000 años hasta hace algo menos de 25.000 en que desaparecieron los últimos del sur de España. Las diferencias que hay hoy entre las distintas etnias son superficiales adaptaciones al medio ocurridas recientemente. Este hecho se observa fácilmente cuando nos damos cuenta que el color de la piel y el pelo se blanquea siguiendo fielmente los paralelos de latitud desde el Ecuador hasta la península Escandinava, coincidiendo con las horas y el ángulo de insolación de cada lugar. Estas adaptaciones tuvieron lugar a lo largo de unos 20.000 años.

Los cromañones pasaron el Estrecho --en aquella época más estrecho por los efectos de la glaciación sobre el nivel del mar-- y poblaron el norte de África, evolucionando y asimilando algunas tribus técnicas neolíticas cuando se empezaron a ver afectados por el cambio climático provocado por el fin de la glaciación Würm hacia el 8.000 a. C.

La cronología de los hallazgos arqueológicos demuestran que el norte de África se pobló desde Asia y Europa. En los 5000 años siguientes se produjeron continuos desastres climáticos hasta que en el 3000 a. C. el desierto del Sahara estaba prácticamente formado. Este desierto ha ido aumentando paulatinamente su extensión y convirtiéndose en una frontera infranqueable entre la población negra de África y la blanca procedente de Europa que, finalmente, quedó confinada entre el macizo montañoso de la cordillera del Atlas y el mar Mediterráneo.
Todas las culturas paleolíticas y neolíticas están estrechamente relacionadas con yacimientos de allende los Pirineos, que fueron siempre puente de unión y paso entre la Península y el resto de Europa. Los restos arqueológicos nos confirman una continuidad étnica a lo largo y ancho del continente.

El mar Mediterráneo fue una barrera difícilmente franqueable en estas épocas remotas. Las culturas megalíticas se desplazaron desde Europa al Mediterráneo, Asia y África, como demostraron los modernos medios de datación del radiocarbono. Los datos genéticos y lingüísticos apuntan a que la población hamítica preneolítica ocupaba el norte de África, gran parte de la península Ibérica, sur de Francia, islas del Mediterráneo e islas Británicas.
Los beréberes actuales pertenecen al grupo genético hamítico, más cercano a los europeos occidentales que a los semitas o árabes, como demuestra el haplotipo A29-B44-DR7. Esto lo confirman los análisis lingüísticos hechos por Solano Peña que confirman que la lengua berebere actual no tiene nada que ver con el árabe y está más emparentada con la lengua irlandesa, galesa y el vasco. Estudios genéticos recientes del catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Arnaiz Villena han señalado que el grupo de la Península Ibérica más próximo a los beréberes de África son los vascos.

Las raíces de los alicantinos están en los iberos, población autóctona de la Península que evolucionó desde el neolítico hasta formar una civilización. Esta población pertenece al grupo genético hamítico y hasta la actualidad no ha tenido un aporte genético significativo de pueblos foráneos. la población actual de la provincia no muestra rastros de aportación genética fenicia, cartaginesa y árabe. Los griegos eran comerciantes y fundaron algunas ciudades a lo largo de la costa para tenerlas como bases. Los fenicios eran comerciantes y si se acercó alguno lo hizo sólo para intercambiar productos. Los cartagineses eran sólo un puñado de oficiales al mando de ejércitos mercenarios y vinieron por aquí para conseguir metales y hombres con fines militares en el contexto de las guerras púnicas.

Los romanos fundaron ciudades de legionarios licenciados como Itálica, Valencia y otras muchas. Su influencia fue más cultural que étnica.

Una aportación genética muy importante por su número e influencia fue la de los pueblos bálticos y germanos, visigodos y suevos, que se establecieron como clases dominantes y fundaron reinos independientes en la Península; finalmente terminaron integrándose con la población hispana El 8'6 de la población española de 2006, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), se apellida Gutiérrez, que significa hijo de godo (Guti).

El nombre de Andalucía que le dieron a la Bética los musulmanes quiere decir "tierra de vándalos". Cuando la Península cayó bajo el poder del Imperio musulmán de Damasco estos godos pactaron con dicho Imperio y siguieron disfrutando de su poder, su riqueza y sus tierras; los cristianos del norte les llamaron mozárabes; otros marcharon al Reino Franco y después volvieron con Pelayo y la Reconquista. En Francia los llamaban "hispani". En las islas Canarias todavía se llama godos a los españoles peninsulares.


Evolución demográfica y étnica de la Península Ibérica:

Cronología - Habitantes - Aportaciones genéticas

20 000 a. C. - 4.000 - Cro-Magnon

10 000-6000 a. C. - 50.000 - Cro-Magnon

6000-800 a. C. - 200.000 - Neolíticos, Sepulcro de Fosas, Millares, Argar, C. de Urnas (Europa) e Iberos.

1200 a. C. -100 d. C. - 2.000.000 - Celtas 39%, Iberos 48%, Griegos 0'2%, Púnicos 0'1%, Romanos 12%

100 a. C. -700 d. C. - 4.000.000 - Hispanorromanos (celtíberos) 60%, Godos (Bálticos) 35%, Germanos (suevos) 5%

800 a 1400 d. C. - 4.500.000 - Hispanogodos 85%, Repobladores de Europa 10%, Judíos 3%, Árabes 1%, Beréberes 0'4%.

1492- 1502 - 5.000.000 - Expulsión de judíos y mudéjares 5%.

1614 - 6.000.000 - Expulsión de moriscos 4%

Censo 1717 Jer.
de Ustáriz - 7.000.000

Censo 1797 - 10.541.221 - Ultrapirinaicos 1%

1860 - 15.600.000

1900 - 18.600.000

1930 - 23.600.000

1950 - 28.000.000

Actualidad - 46.000.000 - Foráneos 11 %


Algunos se convirtieron al islamismo, pero otros, desengañados del Imperio musulmán, emigraron al reino de Asturias.

La filóloga e historiadora Jurate Rosales en su último libro "Los godos", de 2004, basándose en la filología comparativa y las recientes excavaciones arqueológicas en Europa de la Universidad UCLA, demuestra la enorme influencia goda en los españoles y el origen del Español. Los godos no eran germanos ni hablaban alemán, sino Bálticos: de Prusia oriental, Letonia y Lituania y hablaban lenguas bálticas y latín vulgar. Así mismo destaca que hasta ahora la historiografía, por causas ideológicas, ha tendido a minimizar este hecho. No se puede entender que los visigodos derrotaran al Imperio Romano y gobernaran durante tres siglos más toda España con el contingente guerrero tan exiguo que le otorgaron las fuentes decimonónicas. Los últimos cálculos, basados en que la movilización de un ejército supone el 5% de la población total de una nación, en el área que ocupaban en aquel momento los visigodos, y si tomamos en cuenta la cantidad de habitantes por km2 usual en aquella época, sitúa su número total en unos dieciséis millones de personas. El numero de obispos visigodos en los Concilios de Toledo llegó a superar el 50% del total. Teniendo en cuenta que en aquella época los obispos eran elegidos por los fieles, al menos, en las ciudades, la población visigoda e hispanorromana estaba equiparada. El conjunto del ejército godo que penetro en España estaba formado por 200 banderas, 200.000 guerreros. Sólo multiplicando por cuatro familiares dicha cifra nos salen 1.200.000. Los godos estuvieron asentándose en España durante cuatro siglos. Sin recurrir a exposiciones más exhaustivas se aprecia, por el número de antropónimos y topónimos godos que todavía persisten en la Península, que su influencia tuvo que ser mayor. Topónimos como Gudiel, Gudiellos, Gudillos, Godiellos, La Goda, Goda y antropónimos como Gutiérrez, Jiménez, Godoy, Godo, Galindo, Galino, Galindez, Rico, Mira y el mismo patronímico "ez" nos llevarían a sobrepasar ese treinta por ciento que expongo en la tabla adjunta.

Los árabes fueron una reducida superestructura militar y fiscal que no se mezcló con los indígenas (40.000 afroasiáticos sobre 4.500.000 de hispanogodos). Ibn Hazm dice que en el siglo XI no pasaban de 73 estirpes las que habían arraigado en la Península, y éstas eran muy reducidas y dispersas. Los que primero vinieron se llamaban baladíes. En 740 llegó un contingente de tropas sirias para luchar contra los beréberes, a los que llamaban Al Jurs (mudos), porque no hablaban ni árabe ni romance. Lo mismo cabe decir de los imperios almorávide y almohade. El hecho de que la población se islamizara fue un fenómeno cultural pero no étnico ni lingüístico.

Los musulmanes españoles no tenían ni una sola gota de sangre árabe como muy bien sabe cualquier historiador medievalista de Historia de España (Claudio Sánchez Albornoz, El Islam de España y Occidente. Antonio Ubieto, Historia de España). Los árabes son culturalmente endogámicos, es decir, sólo se casan dentro de sus propias tribus. Y si se dio algún matrimonio entre jefes, fue por motivos políticos para establecer alianzas.
Los beréberes que formaban los ejércitos del imperio musulmán fueron expulsados por los dirigentes árabes de la Península, después de una guerra civil entre sirios, árabes y beréberes en el siglo VIII, y sustituidos paulatinamente por mercenarios eslavos. Este hecho hizo que se sustituyera la palabra latina de "servum" por la de eslavo para denominar a los esclavos. Más tarde los beréberes fueron empleados por Almanzor en sus sangrientas razzias, pero solían volver a África tras las campañas en otoño. Aunque alguna estirpe se asentó definitivamente hasta la Reconquista en territorios aislados.

Finalmente con la Reconquista y posterior repoblación, la mayoría de los musulmanes españoles marcharon o fueron expulsados al norte de África, donde hoy todavía muchos guardan rasgos de identidad propios, practican la endogamia y se llaman andalusíes. En Túnez han conservado una identidad muy definida hasta hoy.

Los Reyes Católicos expulsaron en el año 1492 a los judíos. Estos judíos se desparramaron por las tierras dominados entonces por el Imperio turco y han conservado hasta hoy la lengua castellana de aquella época y su cultura, son los judíos Sefarditas. El motivo de la expulsión fue que colaboraron con la invasión islamista, y había pruebas de que podían ayudar al Imperio Turco a invadir otra vez España. Antes de la expulsión se calcula que había un 5 %.
Estos mismos reyes en el 1502 expulsaron de la Corona de Castilla a los mudéjares (musulmanes que vivían en territorio gobernado por cristianos) que marcharon fundamentalmente al norte de África, donde conservaron durante mucho tiempo la lengua, hoy todavía conservan costumbres, formas de trabajo y apellidos arabizados. Estos mudéjares hasta el siglo XIX hacían incursiones de piratería por la costa mediterránea española y se les conocía como berberiscos.
De la Corona de Aragón fueron expulsados en 1525.

Después de la revuelta de la Alpujarras entre 1568/70 fueron expulsados unos 75000 moriscos--mudéjares que se bautizaron en tiempos de los RR CC para quedarse en la Península-- , que fueron repartidos por el interior y el norte de la Corona de Castilla. Granada se repobló con gente del norte, en buena parte gallegos.

En tiempos de Felipe III, el 9 de abril de 1609, fueron expulsados al norte de África todos los moriscos por considerarlos enemigos potenciales y porque estaban ayudando a las incursiones piráticas berberiscas, apoyadas por Turquía y Francia. La expulsión se llevó a cabo entre 1609 y 1614, para lo que se trajo a los Tercios de Flandes, aprovechando la Tregua de los doce años con las Provincias Unidas. Fue una operación logística de gran envergadura. Eran oficialmente católicos que practicaban soterradamente el islamismo. Fue necesario dado que colaboraban con los piratas berberiscos, con apoyo turco, para piratear por las costas españolas. El motivo de la expulsión fue impedir que prestaron ayuda a una invasión del Imperio turco, que había llegado hasta las puertas de Viena.

De Aragón fueron expulsadas 55.422 personas. Del Reino de Valencia 117.464 , alrededor de un 30% de su población. El vacío dejado se fue llenando lentamente con colonos procedentes de las islas Baleares y catalanes. De Cataluña 5000, todos ellos ubicados en el Delta del Ebro. De Castilla, Andalucía y Extremadura 68.000. Del Reino de Murcia 13.000. Antes de la expulsión se calcula que había en España unos 300.000 mil sobre un conjunto de siete millones, pero más concentrados en la Corona de Aragón.

En el cuadro adjunto no figuran árabes, mudéjares y moriscos, porque los que se asentaron fueron expulsados por la Reconquista.

Felipe V recompenso el apoyo de Alicante en la Guerra de Sucesión concediéndole el privilegio de ser el primer puerto del Mediterráneo autorizado a traficar con Las Indias (América), lo que trajo hasta a Alicante familias de comerciantes de Escocia, Inglaterra e Italia, cuyos apellidos siguen presentes hoy en la ciudad, con gran influencia política, social y étnica en los dos últimos siglos.

El sur de España se repobló con cristianos del norte de España y ultrapirinaicos y, así, la población andaluza actual desciende en su totalidad de los cristianos del norte de la Península y de allende los Pirineos. Apellidos de origen inglés, francés y alemán se conservan castellanizados hoy día: Therry. Osborne, Domeq, etcétera.

El 10% que aparece en la tabla de datos se debe a los repobladores francos del Camino de Santiago durante el siglo X, que en muchas ciudades del mismo llegaron a constituir más del 75% de su población, por ejemplo, en Jaca (Huesca)

Y el 1% del siglo XVII son los repobladores y otra gentes que trajo Carlos III de Europa a Andalucía durante su reinado. Los asentamientos de Sierra Morena fueron organizados por el ministro Olavide.

Citas textuales de especialistas
Genoma humano: Pere Puigdoménech: "Conoceremos todos los genes humanos en un plazo situado ahora mismo entre 3 a 5 años. En un futuro nuevos instrumentos serán capaces de extraer el ADN de un cabello y en un par de minutos secuenciar todo el genoma.
Actualmente ya se puede demostrar científicamente que compartimos con los chimpancés el 99% de nuestros genes."

Antonio Arnaiz: "Estudiando la frecuencia de los genes HLA se puede elaborar el árbol de parentesco de las poblaciones humanas a lo largo de la historia."

Ll. Cavalli-Sforza: "Estudiando los poliformismos del ADN se puede relacionar una muestra genética con otras y con el tiempo."

Lorenzo Abad a la periodista María Rosa Mirasierras en La Hoja del Lunes de Alicante: "Aunque los alicantinos nos creamos muy moros y sea ésta una de las ciudades con más tradición en la fiesta de moros y cristianos, la ciencia nos hace ver que nuestras raíces están en los iberos, ya que los iberos no se mezclaron con los comerciantes de otras culturas ni con las superestructuras militares romanas o árabes". "En cuanto a los antepasados de los alicantinos está demostrado que desde el Neolítico no hay cambios étnicos extraordinarios en todo el Levante peninsular, por lo que la raíz es fundamentalmente ibera".


( Texto extraido de: La base genética de la Península Ibérica )